lunes, 21 de diciembre de 2009

Fahrenheit 451.


Libro de Hoy: FAHRENHEIT 451, RAY BRADBURY.


Página 23
"El objeto que él había enviado rodar con el pie resplandeció bajo el borde de su propia cama. La botellita de cristal previamente llena con treinta píldoras para dormir y que, ahora, aparecía destapada y vacía a la luz de su encendedor."


La automedicación es algo necesario hoy en día. Está a la altura de cortarse las venas para llamar la atención.

Todos conocemos los anuncios que hablan de que el médico es el que tiene que decirte qué tomar, cuándo y cada cuánto, que el médico siempre está ahí, que el médico es tu amigo.

Si el médico fuese mi amigo le escupiría en la puta cara.

Imaginemos que nos levantamos un día cualquiera. Dolor de espalda. Podemos escoger dos caminos:

1. Automedicación.

2. Visitar a tu amigo el médico.

El camino 1 acaba igual que empieza. Vaso de agua, pastilla, fin.

El camino 2 es el camino que escogió Madeleine.

En primer lugar, busca por toda tu casa la cartilla. No importa por donde empieces porque siempre estará en algún lugar raro, por ejemplo, debajo de la losa que hay bajo los armarios empotrados de tu vecino. Intenta guardar la calma mientras buscas y no le pegues patadas a los muebles. Le pegas una patada a los muebles. Dolor de pie.

Cuando la tengas, pregúntate quién cojones es tu medico de cabecera. No importa que pienses un nombre porque siempre será otro, por ejemplo, Debajodelalosa Quehaybajolosarmarios Empotradosdetuvecino. Después de 50 minutos pensando, descubres el nombre en la cartilla. Dolor de cabeza.

Cuando hayas recordado su nombre, llama al centro de salud. Te atenderá una persona que no sabe cual es su objetivo en la vida y por consiguiente te dirá, sin saber porqué, que esperes. Espera. Sigue esperando. Cuando vuelva a hablar dicha persona, volverá a preguntarte exactamente lo mismo y que se lo repitas con lentitud. Fiebre.

Cuando todos tus datos hayan sido repetidos 5 veces, te dirá que tu médico está libre a las 4 de la tarde, una hora perfecta para comer con prisa aunque sepas que te atenderán a las 8. Dolor de barriga.

Es un día caluroso y decides ir en autobús, total, tampoco estás tan mal. Ve a la parada del autobús. Sube al autobús. Te das cuenta que el ecosistema que hay dentro del autobús es comparable al invierno más duro de Groenlandia. Bajas del autobús. Resfriado.

Entra en el centro de salud. Habla cara a cara con la persona que no tiene claro su objetivo en la vida. Espera. Sigue esperando. Cuando te vuelva a hablar te dirá que sigas esperando, esta vez sentado, rodeado de enfermos con enfermedades contagiosas de nivel 7. Herpes, sífilis y gonorrea.

A las 8 de la tarde una voz dirá tu nombre y tú te arrastrarás a su consulta gracias a los pocos leucocitos que te mantienen vivo. Te dirá que te tomes lo mismo que te hubieses tomado en camino 1 + 7500 medicamentos para las enfermedades que has contraído en tu visita.

Te da una piruleta porque te has portado bien. Con esa piruleta se ha ganado tu confianza hasta la próxima visita. Ahora es tu amigo.

EL AMIGO HIJO DE LA GRAN PUTA QUE TE HA JODIDO LA SEMANA.

Pero la piruleta está buena. Muy buena. Y al fin y al cabo, los amigos son así.

Gracias.

1 comentario:

  1. seguro que estas bien de la cabeza??

    esa paranoia no es humana, por otra parte, roza la realidad con la punta de los dedos xDDD

    besos

    ResponderEliminar